lunes, 4 de marzo de 2013

Ayuda Mutua: "La Sencillez"


Estimados compañeros y compañeras, año de nieves, año de bienes, y para no ser pesimistas aquí en granada ha nevado mas que el año pasado por lo que seguro que todo nos sale a pedir de boca. Entre otras cosas los talleres de SAPAME, las actividades y los nuevos proyectos de la asociación y la federación.

Os cuento el taller de ayuda mutua de las dos semanas pasadas donde hablamos largo y tendido de la  “sencillez”, entendida de algún modo como un rasgo del carácter antagónico a la “astucia” y no es que aquí seamos poco inteligentes.


Comenzamos con un texto para escuchar y la introducción de lo que es algo muy complicado y lo que es la sencillez, dio para un entretenido debate con el que nos centramos y se creó un ambiente cómodo y distendido. Seguidamente se propuso una dinámica en la que había que responder a un elenco de preguntas muy bien dirigidas por el autor (en otra ocasión procuraremos hacer algunas reseñas bibliográficas). Se trataba de hacernos un mapa de lo que es la sencillez, preguntas muy fáciles de responder pero con un profundo significado práctico. Todos comentamos nuestras respuestas y esto dio al traste con la sesión del día 18, por lo interesante del tema y la falta de tiempo, continuamos con las colaboraciones y la puesta en común ya la semana del 25.
Seguimos con una lectura de Henri Barbusse: “La verdad es simple: Los que dicen que la verdad es complicada están engañándose a sí mismos”. Continuamos con un brevario de las juventudes de Juan Pablo II en el que se pudo leer:

La sencillez es fruto de: La aceptación propia, No compararse con los demás, No interpretar ni juzgar los pensamientos o intenciones de otros, Reconocer los propios fallos sin exagerarlos, No obrar de forma calculada, “táctica”, mediante estrategias, La rectitud en el modo de actuar, que lleva a actuar en todo momento conforme a lo que se es.


En otro texto pudimos seguir con un interesante coloquio en que el que todos aprendimos de los compañeros: “La felicidad es una experiencia absolutamente subjetiva y que sólo a través de un gradiente positivo en el amor, en la tolerancia, en la belleza, en la sencillez, en la comprensión, en la justicia y en la sociabilidad, nos acercamos a ella.

Por último podemos añadir que hablar de higiene mental, pensamiento positivo, salud, y técnicas de reestructuración cognitiva o detención del pensamiento vienen a dar las claves también para un carácter sencillo donde la apertura “mental” a la experiencia nos posiciona en el orbe de los valores, la dignidad y el derecho...

Amigos, todo está encaminado al empoderamiento y la recuperación social y de proyectos de vida por estos lares.... Creo que nuestro colectivo sigue siendo uno de los motores de la sociedad. Cuando los estigmas asociados al estereotipo y el prejuicio desaparezcan habremos comprendido algo muy importante, que lo que supone años de esfuerzo constante es precisamente la confianza en el ser humano.

Año de nieves....año de bienes

Con cariño Antonio Luque Fernández.

Nuevo proyecto presentado “Obra Social de La Caixa”


El  pasado 13 de Febrero Sapame se presentó a la convocatoria 2013 de la Obra Social  de La Caixa proponiendo un proyecto titulado: “Programa de Autonomía Personal Individualizado Adaptado a Personas con Enfermedad Mental” donde pretenderemos incrementar el nivel de autonomía personal de cada persona de cada persona usuaria de Sapame de acuerdo con sus propias capacidades personales.

El objetivo es obtener financiación para poder poner en marcha dicho programa.


Presentamos nuevo proyecto de intercambio europeo Grundtvig


El pasado 28 de Febrero presentamos un nuevo proyecto para participar una vez más junto a otras asociaciones y entidades europeas en el “programa educativo de asociaciones de aprendizaje”, parte de los programas Grundtvig de la Unión Europea.

Como ya sabréis, el año pasado ya tuvimos la oportunidad de ejecutar un proyecto conjunto de este tipo con dos asociaciones de Hungría y de Italia respectivamente. Experiencia muy positiva en la que hemos podido comprobar cómo funcionan asociaciones extranjeras, sus ideas y organización, así como enriquecernos con  la ampliación de nuestros horizontes a un nivel internacional y al contacto y la relación con personas de otras culturas gracias a los intercambios y viajes que hemos estado realizando a lo largo del proyecto .


En esta ocasión, para el nuevo proyecto nos presentamos junto a asociaciones de Italia, Hungría, España y Francia. Es decir, junto a los compañeros del antiguo proyecto más un par de ellas más que se nos han unido para esta nueva campaña.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Mentes rotas en la cárcel, artículo en el periódico Ideal.


La mitad de la población reclusa padece algún tipo de trastorno mental y 52 de ellos están catalogados con una patología aguda.

José R. Villalva, Granada.

Dos personas con una enfermedad mental grave fueron protagonistas el pasado lunes en los medios de comunicación de Granada. Uno, de tan solo 26 años, era detenido como presunto autor de la muerte de un tío-abuelo suyo en Valderrubio. El segundo acudía como único acusado de matar de dieciséis puñaladas a un vecino de Diezma hace justo un año. Dos meras coincidencias, porque las estudios más sesudos dicen que las personas con patología mental delinquen la mitad, en proporción, al resto de los mortales y no hay ningún dato demostrativo de que la esquizofrenia, por citar una patología, convierta a estos enfermos en más agresivos. Sin embargo, en las cárceles no deja de crecer la presencia de internos con algún tipo de trastorno mental.


La prisión de Albolote tiene en estos momentos 1.516 reclusos, más o menos la mitad, según las estadísticas de Instituciones Penitenciarias, que sufren algún tipo de trastorno mental, incluidos en este apartado los consumidores de estupefacientes. Un fiel espejo de la calle, pero multiplicado por dos en el caso de los trastornos y de diez en el de las enfermedades mentales más graves.

Alfredo Maiquez, médico de la prisión de Albolote y coordinador del programa de salud mental de la cárcel, y Concha Cuevas, presidenta de Feafes -federación andaluza de asociaciones de familiares y enfermos mentales- coinciden en lanzar dos mensajes. Uno: «La cárcel no es el sitio más adecuado para un enfermo mental». Dos: «Muchos llegan allí porque antes no han tenido un recurso idóneo para tratar su problema».

No debe olvidarse otro apunte importante: en el penal no solo hay enfermos mentales, también conviven, al menos, una veintena de discapacitados intelectuales, personas con una discapacidad diagnosticada a quienes solamente se le puede hacer más fácil la vida en la prisión, pero que no requieren un tratamiento como en el caso del enfermo para superar su problema porque éste forma parte de su vida como quien tiene un brazo menos o le falta una pierna.


¿Por qué llegan a la cárcel estas personas? «La prisión puede ser un eslabón más de la cadena, desgraciadamente. La falta de un tratamiento adecuado o de un recurso asistencial deja caer sobre la familia todo el peso de la enfermedad. Con bastante frecuencia las relaciones en casa se rompen. La familia, en muchos casos mal aconsejada, puede denunciar al enfermo y éste verse en la calle y con una orden de alejamiento; a partir de ahí o de una situación tensa en el domicilio familiar puede venir el consumo de drogas o de alcohol que supone una bomba para estas personas. Marginalidad, calle y delincuencia son factores que abren las puertas de las cárceles de par en par y cuando menos lo esperan se encuentran dentro por culpa de un robo, de una agresión o de una orden de quebrantamiento», señala Concha Cuevas, quien desarrolla un programa de salud mental en la cárcel de Málaga.

El ordenamiento jurídico contempla la figura de inimputable para ciertos casos de enfermos mentales. «La diferencia entre ser imputable o no es una fina frontera. Depende de cada persona, del tipo de patología, de si ésta ha influido o no en el hecho delictivo, de los informes de los peritos quienes aportan información para decidir si se puede imputar o no a la persona con una enfermedad mental. No hay un criterio general, sino el estudio de cada caso en particular», puntualiza el juez de Vigilancia Penitenciaria de Granada, Pedro Joya. La imputabilidad o inimputabilidad del detenido con un trastorno mental grave dependerá de si la condena le impone una pena de cárcel o una medida de seguridad.


Sobreocupación

La diferencia entre una medida u otra está, sobre todo, en el lugar donde se cumple la condena, si en una cárcel o en un hospital psiquiátrico penitenciario, eso sobre el papel porque la realidad es bien distinta. En España solo hay dos hospitales psiquiátricos penitenciarios, uno en Sevilla y otro en Alicante. Un estudio de la asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía sobre la enfermedad mental en las cárceles de 2007 citaba una sobreocupación de estos dos centros del 220% y solo en el de Sevilla había ingresados 186 pacientes graves. Para hacerse una idea solo con los reclusos afectados por una enfermedad mental grave de Albolote se podría llenar la tercera parte de ese penal. «En Albolote tenemos 52 personas con una patología mental grave y en total son 200 los tratadas con algún tipo de psicofármaco». Son las mentes rotas de la cárcel. Alfredo Maiquez estuvo trabajando como médico en el psiquiátrico penitenciario de Sevilla, ahora se deja la piel junto al resto de profesionales del equipo, formado por sanitarios, psicólogos, trabajadores sociales y educadores en la prisión de Albolote para intentar atender a esta población en las mejores condiciones posibles.

La prisión dispone de un módulo terapéutico donde enfermos mentales y adictos a las drogas en proceso de desintoxicación comparten espacios en alguna de las 80 plazas existentes, lejos de los módulos más conflictivos del penal. La enfermería también acoge a otros 24 enfermos mentales crónicos o graves. «Módulos terapéuticos solo tenemos nosotros y la cárcel de Morón en Andalucía». Este tipo de recursos permiten tener a estos reclusos mejor atendidos: «Se les hace un seguimiento, se les facilita su medicación y con mucho esfuerzo se trabaja en terapias para mejorar sus capacidades, muchos están mejor controlados que cuando se encuentran en la calle». Todo ello parte de un sobreesfuerzo de los profesionales de este centro penitenciario, porque más del 50% de su jornada laboral la emplean en desarrollar tareas destinadas a esta población que cualquier médico de atención primaria no las desempeña a diario.


Déficits de apoyo externo

«Nosotros hacemos un seguimiento continuo, pero echamos en falta una mayor presencia de profesionales de la salud mental ajenos al centro penitenciario. Hay otros programas como los de deshabituación de drogas que cuentan con el apoyo de instituciones como el Centro provincial de Drogodependencias con sus psicólogos y educadores que vienen a tratar a los reclusos. Aquí solo reciben la visita de un psiquiatra del SAS una vez cada dos semanas. Lo demás corre por nuestra cuenta». No solamente eso, muchos vienen sin informes clínicos porque no hay una conexión directa entre los servicios de salud e instituciones penitenciarias. «Muchas veces es como empezar de cero. Ellos no vienen con un informe donde diga que son enfermos mentales, aquí los tenemos que diagnosticar, poner un tratamiento, hacer un seguimiento. En definitiva hacer todo lo posible para que su paso por prisión no suponga una parada en su tratamiento», apunta Maiquez. Todos aquellos con ficha de tratamiento están alejados de los módulos más conflictivos donde son mucho más vulnerables, aunque los únicos que evitan la vida en común con el resto de los reclusos son los ingresados en la enfermería y en el módulo terapéutico, algo más de treinta, el resto convive en celdas repartidas por la prisión. «Hay mucho por hacer todavía con esta población en la cárcel y fuera de ella».

Laura Ladrón de Guevara es la trabajadora social de la asociación de familiares y enfermos mentales de Granada, Agrafem, y recuerda que una de cada cuatro personas sufrirá un trastorno mental a lo largo de su vida y en 2020 será una de las patologías con mayor carga asistencial. «No podemos seguir cerrando las puertas a estas personas. Hacen falta muchos recursos para su atención, las familias no pueden seguir aguantando cargas que no les corresponden. Y ya está bien de estigmatizar por ignorancia al enfermo mental».

Taller de Inglés en Sapame


Este curso es el tercero en el que tengo el placer de coordinar el Taller de Inglés en nuestra asociación. Un taller que me ha permitido conocer mejor a muchos compañeros/as  y corroborar que hay un gran potencial entre nosotros a pesar de tener tal o cual problema de salud mental. 


De los dos niveles que teníamos establecidos el año pasado, debido al aumento que ha habido en la afluencia de participantes, hemos pasado a tres. El nuevo nivel básico, se ha fijado los viernes de 17:00 a 18:00 horas, y se han mantenido los otros dos niveles de los martes, el básico 2 de 17:30 a 18:30 horas y el intermedio de 18:30 a 19:30.

Aquí no ponemos notas, pero si lo hiciéramos, sin duda todos y todas aprobarían, ajustándose cada uno a su nivel adecuado. Si me fijo en particular en los que llevan viniendo desde hace ya bastante tiempo - muchos/as que se han convertido ya en habituales del taller- puedo ver claramente como han aprendido y han sacado provecho del taller. Aunque no exigimos a los compañeros que estudien, solo que tengan un interés por el taller y quieran aprender a su propio ritmo.


El taller sigue abierto a quienes quieran unirse a nuestro grupo, así que no dudes en unirte a nosotros, tenemos un hueco esperándote. Además de mejorar tu inglés tendrás la oportunidad de hacer nuevos amigos y amigas y seguro que lo pasaremos muy bien.

Os agradezco a todos vuestra asistencia y sobre todo vuestra simpatía.

Óscar.

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